Cada vez tengo más claro que mi pelota siempre cae al otro lado de la red. Son pequeñas cosas. Detalles sin importancia que podrían cambiar el desarrollo del día y que nunca empañan el mío. Multas que no te ponen. Equivocaciones que resultan en un resultado aún mejor del esperado. Personas que conoces de casualidad y que de una manera o de otra alegran tu vida. Si la pelota siempre cayera de mi lado, estas pequeñas cosas podrían amargar mi vida. Pero sin duda, soy un hombre afortunado. Y no quiero tentar a la suerte por decirlo pero hoy tenía que escribir...
Vídeo | Escena de Match Point, de Woody Allen