Estoy cabreado porque sentí vergüenza ajena de la sucesión de improperios que se dirigieron ayer Rajoy y Zapatero.
Estoy cabreado porque Rajoy consiguió crisparme con sus mentiras y sus insultos.
Estoy cabreado porque Zapatero se dejó llevar por la estrategia barriobajera de Rajoy y no mencionó ni una sola propuesta en campos como la política internacional o el terrorismo, tanto nacional como internacional.
Estoy cabreado porque deberían haber estado representados el resto de partidos políticos para demostrarle al PP lo aislado que está.
Estoy cabreado porque todos dijeron haber ganado y yo no me sentí partícipe de ninguna de esas victorias.
Estoy cabreado porque con todas las cosas importantes que había para debatir y "que interesan de verdad a los ciudadanos" como diría Rajoy, se enzarzaron en chiquilladas como dirimir cuál fue exactamente la primera pregunta que Rajoy dirigió a Zapatero en el Congreso de los Diputados.
Estoy cabreado porque no existe una derecha en este país con la que merezca la pena discutir.
Estoy cabreado porque 9 ó 10 millones de personas seguirán votando al Partido Popular a pesar de lo ocurrido ayer y, aunque tengan todo el derecho de hacerlo, me parece una irresponsabilidad.
Estoy cabreado porque sea tan fácil atacar a los inmigrantes sabiendo que no podrán castigarte con su voto en contra.
Estoy cabreado porque el PP se cree que somos tontos y no nos acordamos de su lamentable labor de Gobierno, especialmente durante la legislatura con mayoría absoluta de Aznar. Quizá la niña diabólica de Rajoy no hubiese nacido, pero la totalidad de personas con derecho al voto en estas elecciones sí lo habíamos hecho y reconocemos en los primeros puestos de las listas populares a aquellos que perpetraron el Prestige, el YAK-42, Irak o la LOU, entre otras.
Estoy cabreado porque, para colmo de males, Rouco Varela vuelve a la primera línea de combate con lo que eso significa para los que somos ateos y nos jode que una institución que nos importan tan poco meta las narices en nuestras vidas.
Y sobre todo, estoy cabreado por estar cabreado porque no me gusta ser pesimista pero así es difícil que haya una verdadera democracia en España, por mucho que se les llene a muchos la boca al pronunciar esta palabra.
La policía política en Ceuta
Hace 5 días